ultra cavitación

Después de las fiestas decembrinas y antes de comenzar el verano, la mayoría de las mujeres, están buscando la forma de bajar de peso o eliminar esa molesta grasa acumulada (celulitis). A continuación, te mostramos algunas opciones que funcionan  muy bien en estos casos, siempre que lo acompañes de dieta y ejercicios.

Las ondas de baja frecuencia,  imperceptible para el oído humano, poseen la cualidad de poder transformar el medio en que se aplican lo que hace que tengan ilimitadas aplicaciones, en ámbitos industriales, militares, y sobre todo en la medicina, tanto terapéutica como estética.

Al hablar de las técnicas de medicina estética que utilizan estas ondas de baja frecuencia debemos hablar del ultrasonido,  la cavitación y la ultracavitación. Estos términos generalmente tienden a confundirse, por ello, en este artículo te contamos la diferencia de cada técnica para que puedas sacarle el máximo provecho a tus tratamientos de belleza.

ULTRASONIDO

Para entender las diferencias, debemos primero entender que la función del ultrasonido en sí mismo actuará de manera diferente sobre los tejidos en función con la emisión y la frecuencia. Entendiendo que, a mayor frecuencia menor penetración en el tejido y viceversa.

Los hercios son la unidad de medida de las ondas sonoras y se refiere a las vibraciones por segundo.

Los ultrasonidos se miden en MHz mientras que la ultracavitación se mide en KHz. En medicina de rehabilitación el más utilizado es el ultrasonido de 1MHz y para la medicina estética se emplea una potencia de 3Mhz.

El ultrasonido es de gran utilidad como complemento de otros tratamientos estéticos no invasivos.

Aunque la penetración sea menos profunda, no quiere decir que sea menos efectiva, por el contrario, la acción del ultrasonido sobre los tejidos causa un micromasaje celular y molecular logrando efectos terapéuticos mucho más efectivos en tejidos normalmente hidratados y menos profundos. Pudiendo ser aplicado para:

  • Celulitis
  • Varices
  • Acné
  • Edemas
  • Cicatrices
  • Estrías
  • Trastornos circulatorios localizados
  • Mejora de la circulación y el drenaje linfático
  • Estimular las fibras de colágeno y tensar las zonas donde existe flacidez

CAVITACIÓN Y ULTRACAVITACIÓN

El ultrasonido a baja frecuencia, penetra a mayor profundidad en el tejido y cuando es utilizado sobre el tejido graso o celulítico, produce un fenómeno particular llamado cavitación, este genera pequeñas burbujas gaseosas en el interior del tejido adiposo en el espacio intersticial entre una célula y otra.

Estas burbujas, durante la aplicación ultrasónica, se comprimen y expanden millones de veces por segundo hasta implotar, produciendo la rotura y la consecuente eliminación definitiva de la celulitis adiposa. El resultado final del tratamiento con ultrasonido cavitacional es la eliminación definitiva de las células adiposas tratadas.

LA CAVITACIÓN ES UNA TÉCNICA IDEAL PARA ELIMINAR LA GRASA LOCALIZADA

La diferencia entre la cavitación y la ultracavitación reside nuevamente en la frecuencia, la cavitación tiene una frecuencia de resonancia de entre 37 kHz y 45 kHz, mientras que la ultracavitación emplea los 40W – 45W. La propiedad principal de una mayor frecuencia está en poder  discriminar el agua de la grasa destruyendo solo estas últimas sin dañar la microcirculación.

La ultracavitación es un efectivo tratamiento reductor para adiposidad localizada difícil de erradicar con dietas y ejercicios.

Básicamente los equipos de ultracavitación emplean energía de ultrasonidos para provocar la rotura de las células grasas (lisis celular) y así conseguir que liberen su contenido al espacio intersticial, el que luego es eliminado por el propio organismo mediante heces y orina.

LAS SESIONES DE ULTRACAVITACIÓN

Estas permiten tratar la grasa localizada en el abdomen, flancos, espalda baja, glúteos, trocánteres y muslos. Para aplicar esta terapia, conviene delimitar la zona a tratar en sectores de 10 x 10 cm, en máximo 30 minutos.

Después de la primera sesión, se nota una reducción de volumen y la piel se muestra más blanda al tacto que antes. Esto se debe a que la grasa se ha convertido en una sustancia semi-liquida, que espera mientras es metabolizada con actividad física.

ZONAS Y FORMAS DE USO DEL ULTRACAVITADOR

Según la zona del cuerpo, este aparato debe usarse de las siguientes maneras:

Abdomen: El cabezal tiene que estar inclinado a 45 grados. De estar perpendicular a la piel, puede causar daños a los órganos internos.

Es recomendable pedirle al paciente se siente en la camilla en posición de 90 grados, de este modo es sencillo tomar el tejido adiposo y comprimirlo contra el cabezal.

El movimiento debe ser circular con una velocidad estimada de 1cm por segundo. El tiempo recomendado es de 10 minutos cada 10 cm x 15 cm y las sesiones no deben superar los 30 minutos.

Piernas: En esta zona, el cabezal si puede estar perpendicular. De igual forma, la otra mano debe comprimir el panículo adiposo contra este.

Hay que dejar claro que la intensidad en la región de los gemelos debe ser mucho menor.

Brazos: Primero hay que trabajar sobre la parte superior del brazo y después en la inferior. Siempre se debe formar un pliegue de tejido con la mano que no sostiene el cabezal.

CONTRAINDICACIONES DE LA ULTRACAVITACIÓN

La ultracavitación no puede ser aplicada en caso de que se presente alguna de las siguientes situaciones: Insuficiencia renal o hepática, cardiopatías, epilepsia, embarazo, lactancia, cáncer, tener prótesis metálicas en la zona a tratar, poseer un marcapasos u otros dispositivos electrónicos, problemas auditivos, enfermedades infecciosas, piel quemada o con alguna otra lesión. 

 RECOMENDACIONES A LA HORA DE APLICAR UN ULTRACAVITADOR

  •  Evaluar bien a la paciente antes de comenzar las sesiones. Es importante que ante sospecha de hipercolesterolemia o condiciones hepáticas subyacentes, se efectúe una interconsulta médica.
  • Llevar un registro fotográfico de la zona a tratar, medir la circunferencia y el peso de la paciente en cada visita para cotejar los resultados al finalizar el tratamiento.
  •  Aplicar una buena cantidad de gel neutro entre el cabezal y la piel, para evitar que la onda de ultrasonido se pierda en el aire.
  • El cabezal siempre tiene que estar en contacto con el tejido.
  •  La piel adiposa a tratar con ultracavitación tiene que ser de más de 3 a 4 cm.
  • Al momento de aplicar el cavitador, se debe tomar el cabezal con una mano y con la otra comprimir el pliegue adiposo sobre este.
  • El cabezal no puede permanecer en un lugar por mucho tiempo y la velocidad del movimiento no puede ser más de 1cm por segundo.
  • Terminar la sesión con drenaje linfático manual o presoterapia para poder ayudar a la eliminación de la grasa liberada en el  torrente sanguíneo.
  • El paciente debe beber agua media hora antes  e inmediatamente después de terminar su sesión. También debe hacer actividad física apenas sale del gabinete.
  • El paciente debe llevar una alimentación reducida en grasas.
  • Hacer una sesión de mantenimiento mensual posteriores,  para asegurar los resultados.
  • Combinar el tratamiento con sesiones de radiofrecuencia para tonificar el tejido y evitar la aparición de flacidez.

Durante el tratamiento se aconseja beber muchos líquidos, hacer ejercicio con regularidad  y evitar comer alimentos con grasas y carbohidratos. 

 

Por El Equipo de Redacción de Agendapro en febrero 4, 2020

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