Visagismo

El estilista francés Claude Juillard fue el responsable de crear el visagismo. El término proviene del francés “visage”, el cual significa rostro. En concreto, visagismo hace alusión al estudio de formas y proporciones del rostro en sus aspectos y elementos y es una técnica que ha tomado gran importancia en los últimos años en el mundo de la estética y de la belleza.

El visagismo incluye una serie de técnicas a través de las cuales se realiza un estudio de las formas, volúmenes y líneas del rostro para conocer los alcances del estilismo para el mismo en cuanto a maquillaje y otros aspectos. 

En suma, con el visagismo se busca estudiar la forma del rostro y, por tanto, establecer diferencias entre cada tipo y estudiar la mejor forma de adaptar apropiadamente cada uno en cuando a la forma de cejas, cortes de cabello, aplicación de maquillaje, entre otros. 

Por otro lado, el visagismo requiere suma habilidad por quien la ejecute, ya que debe tener en cuenta tres elementos muy importantes: la forma del rostro del cliente, su solicitud o requerimiento y, por supuesto, las tendencias. En ese sentido, el visagista debe ser capaz de personalizar el servicio siguiendo ciertas normas de armonía prestablecidas: es un profesional que tiene en sus manos el resurgir de la belleza del cliente que solicite el servicio. 

La repercusión que ha tenido el visagismo en el mundo de la estética y del estilismo ha sido muy significativa. En todo caso, esta técnica tiene su mayor área de cobertura o aplicación en cuanto al maquillaje y cabello. En ese sentido, te explicaremos a continuación un poco los elementos que toma en cuenta el visagismo: los tipos de rostro y cómo puede potenciarse cada uno de forma armónica para cada cliente en cuanto a dos de sus aplicaciones principales.

Tipos de rostro y zonas del mismo de acuerdo al visagismo 

En primer lugar, es importante distinguir que el visagismo divide al rostro en tres áreas principales: la primera abarca desde el nacimiento del cabello hacia la base de la ceja. Esta zona es conocida como la zona intelectual. En segundo lugar, encontramos la zona afectiva, la cual incluye desde la base de la ceja hasta la base de la nariz. Por último, tenemos a la zona sensitiva, que va desde la punta de la nariz hasta la boquilla.

En cuanto a los tipos de rostros, el visagismo distingue los siguientes:

  • Rostro rectangular

Este rostro se caracteriza por ser más largo que ancho, es decir, el mentón, los pómulos y las sientes se posicionan en casi una misma línea vertical. Para este tipo de rostro en el cual se busca enmarcar el área maxilar, se recomiendan cortes de cabello largos, peinados con volumen simétrico, liso o hueco y, en suma, peinados que repartan de forma equitativa los volúmenes.

En el caso del maquillaje, debe aplicarse las sombras en la zona posterior del mentón, cerca de la oreja y en las sienes.

  • Rostro ovalado

Este tipo de rostro es el envidiado por muchos dada a la proporción que existe entre la frente, el mentón y los pómulos. La ventaja es que este tipo de rostro admite casi cualquier técnica o estilo de maquillaje, así como en el peinado. Sin embargo, no se recomiendan hacer peinados en los que se exagere el volumen en la parte alta de la cabeza o aquellos que alarguen el rostro. En todo caso, lo ideal es disminuir la altura del rostro a través de un flequillo o incluso traer algunos mechones hacia la cara.

  • Rostro de triángulo invertido

En este caso, la frente es más ancha que la barbilla, mientras que los pómulos son más estrechos que la frente. En ese sentido, este tipo de rostro da la impresión de ver un triángulo con su base hacia arriba. En el caso del maquillaje, la iluminación debe aplicarse primordialmente en la sien, mientras que las sombras deben ir hacia la zona del mentón. 

  • Rostro de triángulo

El rostro de triángulo se caracteriza por tener el mentón es más ancho que la frente. En ese sentido, el maquillaje será lo opuesto al rostro de triángulo invertido: se aplicarán las sombras en la zona del mentón y el iluminador en las zonas de las sienes. En el caso del estilismo del cabello, es preferible escoger aquellos peinados o cortes que tengan capas para dar alusión a una forma ovalada.

  • Rostro cuadrado

En los rostros cuadrados no existe predominancia de altura ni altura, sino que la mandíbula y frente son anchas por igual. En ese sentido, las facciones son sumamente marcadas. Al maquillar el rostro cuadrado deben aplicarse sombras tanto en las sienes como en el mentón para suavizarlas; por otro lado, en cuanto al cabello, es preferible optar por un corte en el que cree ancho hacia los costados, con capas en la parte lateral. La idea final es suavizar la mandíbula. 

  • Rostro en diamante 

En último lugar encontramos los rostros con forma de diamante, los cuales presentan tanto frente como barbilla estrecha, pero pómulos pronunciados y marcados. El efecto que se busca es reducir un poco el ancho de los pómulos, porque deben optarse por cortes o peinados despejados en la frente y la barbilla y que, a su vez, tapen un poco las mejillas. En cuanto al maquillaje, es imprescindible utilizar dos bases de colores distintos; como el efecto deseado es redondear un poco las facciones, el color oscuro deberá ir alrededor de los pómulos, mientras que el tono claro en la zona de barbilla y frente para resaltarlas: las luces se concentrarán en la parte central del rostro.

En suma, el visagismo es aquella técnica que reúne ciertos tipos de rostros y recomienda las mejores aplicaciones en cuanto a maquillaje y a cabello para lograr efectos atractivos y armoniosos. Si tienes un negocio en el área de la belleza o, por el contrario, te desempeñas laboralmente en esta área, es importante conocer un poco sobre esta técnica para poder otorgar un servicio de primera a tus clientes, sobre todo tomando en cuenta las tendencias de los últimos años.

Por Matías Ulloa en noviembre 28, 2019

Déjanos tu comentario