asepsia

Durante los siglos XV al XIX, los procedimientos quirúrgicos tenían condiciones sumamente precarias: se desconocía sobre la anestesia general y, además, del riesgo de contraer infecciones era sumamente elevado, pues no habían técnica de asepsia ni antisepsia. Los pacientes eran embriagados o narcotizados y eran inmovilizados por otros asistentes durante la operación.

De igual manera, tanto el cirujano como sus asistentes curaban heridas con vendajes de sábanas viejas, por ejemplo. La higiene era, por tanto, escasa y se realizaban intervenciones quirúrgicas en habitaciones no preparadas para ello. Incluso, los cirujanos no solían usar ropa limpia. Por otro lado, el trauma para el paciente era aún mayor debido a la ausencia de anestesia y debido a los grandes riesgos, pues si no morían por dolor o golpes durante la cirugía, podían morir por infecciones contraídas durante el procedimiento quirúrgico. Las hemorragias, por otro lado, eran un problema habitual en los quirófanos. 

En todo caso, las infecciones son sumamente comunes en este tipo de ambientes. La mayoría de los virus y gérmenes se transmiten por el aire,  por lo que las técnicas de asepsia y de antisepsia son fundamentales para mantenerlos a raya en espacios cerrados. 

A continuación, te explicamos los antecedentes estas técnicas, cuáles son las que se ejecutan y otras consideraciones al respecto: 

Antecedentes 

Las primeras técnicas de asepsia comenzaron a desarrollarse a mediados del siglo XIX. Esto, con la intención de reducir o eliminar presencia de agentes contaminantes tales como virus, bacterias, parásitos y hongos en procedimientos quirúrgicos. 

Como principal antecedente, ubicamos al bacteriólogo Charles Chamberland, quien en 1880 inventó el esterilizador de vapor para limpiar los instrumentos que se utilizan durante un procedimiento quirúrgico. Años más tarde, Gustav AdolfNueber fundó la primera clínica basada en los principios de la asepsia. Su hospital era conocido por sus normas de higiene y de limpieza. 

Por otro lado, el cirujano Joseph Lister fue uno de los primeros investigadores que utilizó el microscopio como principal instrumento de estudio médico. Lister desarrolló un medio de asepsia y de antisepsia a través del calor, sometiendo a los instrumentos quirúrgicos a altas temperaturas como método de desinfección. Además, inventó el pulverizador de gas carbólico como método antiséptico. Lister asoció los hallazgos previos de Luis Pasteur con la génesis de las bacterias. De esa manera, introdujo el concepto de asepsia en la práctica quirúrgica y la prevención a través de los antisépticos, como las sulfamidas y la penicilina. 

Otro avance importante fue realizado por Robert Koch, quien hervía todos los instrumentos del cirujano en una olla para eliminar todo rastro de bacterias.

De igual manera, Florence Nightingale, madre de la enfermería moderna, creía que crear un entorno saludable era necesario para aplicar los cuidados necesarios. Así, puntualizó cinco elementos para asegurar la salubridad: aire puro, agua pura, desagües eficaces, limpieza y luz. Con respecto al uso de guantes durante las intervenciones quirúrgicas, el cirujano estadounidense William Halsted es quien introduce esta práctica hacia finales del siglo XIX. 

Así, la prevención y lucha contra las infecciones empieza a desarrollarse con mayor énfasis. En suma, los descubrimientos de Pasteur fueron fundamentales para demostrar que la causa de muchas enfermedades reside en los microorganismos que se transmiten utilizando distintas herramientas. 

¿Qué es la asepsia y la antisepsia?

La asepsia refiere a la ausencia de microorganismos que causan una enfermedad, es decir, a la desinfección de un área. En términos quirúrgicos, la asepsia es la esterilización total y la ausencia casi absoluta de bacterias en un área determinada, y es fundamental en una sala de operaciones.

Por el contrario, la antisepsia es el uso de compuestos químicos para destruir microorganismos de la piel o tejidos, es decir, es la higiene preventiva de un área. 

Tipos de asepsia

En suma, en todo procedimiento quirúrgico es fundamental la aplicación de las técnicas de asepsia. De igual manera, además de los quirófanos, las salas de aislamiento, las unidades de cuidados intensivos, los laboratorios, paritorios, entre otras, son zonas donde existen altas probabilidades de contagio y de infección, por lo que es imprescindible que exista asepsia en dichos espacios.

A continuación, te explicamos un poco acerca de las técnicas de asepsia que se llevan a cabo:

  • Asepsia médica

Este tipo de asepsia aplica para los médicos y enfermeros, quienes son el personal de riesgo pues se encuentran en contacto directo con personas enfermas. Los procedimientos que se llevan a cabo para reducir los elementos patógenos y evitar contagios para el personal consiste en: 

  • lavado de manos y aplicación de solución alcohólica desinfectante tanto antes como después de entrar en contacto con el paciente
  • uso de guantes desechables si va a tocarse al paciente o examinarlo físicamente
  • uso de indumentaria: uniforme y bata. De ser necesario, debe cubrirse la nariz y boca con mascarilla

Otro aspecto importante es que los residuos como gasas, vendas y jeringas deben ser desechados en el contenedor destinado para tal fin. 

  • Asepsia quirúrgica

Este tipo de asepsia implica la desinfección en los quirófanos, con el objetivo de evitar la infección de los pacientes a través de bacterias. En las salas de operaciones existe un gran riesgo de contagio por las heridas abiertas. De igual manera, con la asepsia quirúrgica también pretende evitar que los microorganismos del cuerpo del paciente afecten a los médicos, enfermeros y mobiliario. 

Para practicar la asepsia quirúrgica, se sigue con el siguiente protocolo de actuación: 

  • previo a la intervención, los médicos deben llevar a capo la antisepsia de la piel que van a abrir. 
  • el campo de trabajo debe ser preparado y dispuesto para la intervención quirúrgica a través de gasas y sábanas esterilizadas.
  • el personal sanitario debe estar completamente aseado y no llevar ninguna joya o prenda que pueda desprenderse. De igual manera, el personal debe estar cubierto por ropa, mascarilla y guantes.
  • posterior a la intervención, los elementos desechables deben ser depositados en el recipiente destinado para tal fin. Hay que deshacerse de agujas, gasas, cuchillas, entre otros. La ropa, de igual manera, se echa en bolsas para ser desinfectada en la lavandería. 
  • El lavado de manos antes y después de la intervención es otro aspecto fundamental.

Productos antisépticos y otras consideraciones

Para acabar con las bacterias y otros agentes, existen diversos productos antisépticos que pueden utilizarse tanto para la piel como para la limpieza: 

  • Gluconato de clorhexidina: se encuentra en soluciones jabonosas con concentración del 4%. Esta solución de sutiliza para preparar la piel de paciente antes de perforarla en una intervención quirúrgica, aunque también se utiliza para otras heridas.
  • Alcohol: se utiliza para desinfectar la piel sana en pacientes que pueden tener sensibilidad al yodo. Debe utilizarse el alcohol cuya concentración V/V sea del 70% o superior. 
  • Solución de yodo y povidona: se utiliza para desinfectar heridas no muy graves así como para aplicarla de forma localizada en la piel de los pacientes antes de una cirugía. Se utiliza povidona yodada con una concentración entre el 1% y el 10%.
  • Peróxido de hidrógeno: en solución a partir del 6% funciona como bactericida, fungicida, esporicida y virucida. Su uso es fundamental.

En suma, si bien para eliminar bacterias y otros agentes infecciosos se han probado un gran número de técnicas, las técnicas de asepsia son fundamentales en todo procedimiento quirúrgico. Asimismo, la limpieza con ozono también es recomendable para centros sanitarios y para otro tipo de ambientes. 

La asepsia es la ausencia de gérmenes y virus. Una desinfección perfecta es elemental en cualquier instalación, sobre todo en hospitales y centros de salud. 

 

Por El Equipo de Redacción de Agendapro en marzo 26, 2020

Déjanos tu comentario